[Relatos] Una historia nueva. #cuentosdeNavidad

#cuentosdeNavidad

carmen andrey

“Aún reverbera en sus oídos el eco del portazo que él ha dado al salir. Mira la cena de Nochebuena para dos que le ha llevado todo el día preparar, prácticamente intacta en la mesa, y prueba a tomar una copa de vino, apurándola de un solo trago, a ver si consigue colmar algo del vacío que siente por dentro. No, no surte efecto. Es hora de acostarse.

Agradece el frescor de las sábanas cuando se envuelve en ellas y, como tantas otras noches, reprime el deseo de estirarse. A él no le gusta encontrarse arrugas en su lado de la cama, mejor no tentar la suerte. No obstante, su cuerpo reacciona de forma involuntaria y, por un instante, rememora en su piel el sudor de dos personas haciendo el amor. Se reconoce en una de ellas. Sonrientes y abandonadas al placer se besan, con sus cuerpos enredados en sábanas de un blanco impoluto. Enseguida, su pensamiento se torna a ese acostumbrado color rojo sangre y abre los ojos para espantar las imágenes. Ay, la mente, qué traicionera es a veces. Qué poca tregua da. (…)

Le oye llegar de madrugada, retirar las sábanas de un empujón y meterse en la cama. En un principio le recuerda, tampoco sabe ya explicar por qué, a aquel tiempo en que él se pegaba a su cuerpo y ella sentía el suyo temblar de deseo. Ahora también le tiembla, claro, pero por el llanto. Cierra los ojos rezando para que él se duerma sin más y no repare siquiera en su presencia, mientras nuevas instantáneas le asaltan a traición: Le ve, tan atractivo, tan solícito, llamándola a media voz: Ven aquí mi amor, Violeta, mi vida… Qué cosas tan curiosas pasan en la vida. Ahora ella lleva ese nombre, su propio nombre, tatuado a diario en la piel. Debe maquillárselo, para que nadie lo note.”

De repente, la escritora siente cómo su mano se paraliza. No puede continuar. La protagonista del relato repasa, una por una, las líneas emborronadas de lágrimas tibias y busca todas esas palabras que silencian más de lo que expresan. Decide pararse en los puntos, en todos y cada uno de ellos. Aquellos que siempre han dado otra oportunidad y nunca se han atrevido a ser el final. La protagonista no está dispuesta a soportar más violaciones. De su cuerpo, de su alma. De sus derechos. Así que, no sin antes desear una feliz navidad, huye de este cuento de una vez por todas.

La escritora sonríe satisfecha. Fuera, los fuegos artificiales atronan con esperanza y las luces iluminan el cielo, dándole a todo un sentido. Mientras, el gentío estalla de felicidad en esa última campanada que hoy no solo anuncia la medianoche, como siempre, sino el fin del pasado, y marca a su vez el inicio de un nuevo calendario. Es ahí cuando la escritora se deshace de todo lo que lleva escrito, papel por papel. Este cuento narrará … una historia nueva.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s