Un nuevo comienzo.

Está sentado enfrente de mí, turbado y expectante. Hay admiración en esos ojos de azul vivo mientras recorren con avidez la estantería de madera oscura que tengo a mi espalda. Atestada de leyes y doctrina del poder judicial que ya nadie consulta, obsoleta, en decadencia. Intento relajar el ambiente interesándome por su familia pero, mientras habla de la tienda de especias que su madre regenta en su pueblo natal, siento fija su mirada en mis manos viejas y arrugadas. De repente las noto sudorosas. Miro por la ventana intentando parecer distraído en tanto le propongo trabajar a tiempo completo por un 25% de mi tarifa; estoy pensando que por fin voy a aprender a adjuntar archivos al correo electrónico. Un leve tic de su pierna izquierda delata su impaciencia, yo prolongo el silencio solo por guardar las apariencias. Ahora sí ¿Te parece bien empezar como pasante en el despacho…mañana mismo?

Publicado en Abogacía.es

Microrrelato seleccionado mes de septiembre de 2016.

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